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Una ética universal

Una sociedad cada vez más dividida tiene solución, y no depende de ninguna cultura ni religión: depende de la inteligencia.

Una figura en bronce que representa a Temis, diosa de la Justicia griega
Una figura en bronce que representa a Temis, diosa de la Justicia griega

Basta ver las noticias para darse cuenta de que la sociedad está cada vez más dividida. Ya desde la selección del canal empieza el primer conflicto. Una vuelta por las redes sociales, una visita a un colegio o instituto y vuelve a ser usted testigo de lo que hablo. Las tomas de decisiones son cada vez más cuestionables, la «salud mental» está presente en cada tendencia y, en el momento en el que la humanidad goza de su mejor situación en cuanto a desarrollo y calidad de vida, más desdichada se siente. Esto no lo digo yo, esto lo llevan avisando filósofos y sociólogos desde hace años; y no solo tiene su explicación, sino que además voy a dar una solución: la solución.

Al ir volviéndose laica la sociedad, hay inevitablemente, en un desarrollo que siempre ha ido de la mano de la religión, una caída de la moral y de la escala de valores. Y esto es, en palabras de Hans Küng: «Imprescindible para la supervivencia del mundo». La civilización que ha funcionado, siempre ha sido por una adhesión personal, por una convicción de lo correcto y lo incorrecto. Cuando esto es sustituido por una coerción exterior, somos testigos de lo que se ve actualmente; un retorno de las manifestaciones más irracionales de las personas: el fundamentalismo, el fanatismo, la intolerancia, el maltrato de la naturaleza, etc. Porque cuando hay una fluctuación, una degeneración o una caída de las ideologías interiores, al ser imprescindibles para la supervivencia, el hueco que ocupaban se ve rellanado, automáticamente, por estos «movimientos» —sus contrarios—, que le dan a una persona la identidad necesaria y la respuesta a cómo es el mundo desde ese instante. Y junto a estos movimientos viene la consideración de que sus ideas no son solo válidas para ellos, sino que son también válidas para las demás. Es así como se introduce, automáticamente, el conflicto.

Imagen de un contenedor en llamas por unas protestas

Si quieres cambiar el mundo, cámbiate a ti mismo.

— Mahatma Gandhi

Este artículo se publicó originalmente en Lo Desconocido, noviembre de 2022. Ver la publicación

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