¿Qué es la libertad?
Todos pedimos libertad; la exigimos incluso. Pero ¿qué es? ¿Puede definirse? Y cuidado con el peligro de no saberlo.

Libertad… qué hermosa palabra. Y qué hermoso concepto. Utilizado, explotado, escrito, recitado… ¿pero qué es la libertad? ¿Puede definirse? Estoy seguro de que usted, más o menos, tiene una idea general que la palabra «libertad» evoca en su mente. Como la fuerza de un símbolo. Algo que parece permanecer en nuestro interior, se activa al leerla. Y es que, la libertad, es fundamental para el ser humano. Tan fundamental que es una de las cualidades que nos distinguen de otros animales. Todos pedimos libertad; la exigimos incluso. Y por lo que hoy he decidido hablar de ella es porque es clave para la felicidad del individuo y porque, cada vez, veo a más y más personas perdiendo su libertad.

Actualmente, para poder ser libre, lo primero que necesitamos saber es qué es la libertad. Porque lo cierto es que, a pesar de ser una cualidad inherente al ser humano, la estamos perdiendo a un ritmo vertiginoso… o más bien, nos la están quitando, y la única manera de evitar esta pérdida es recuperar el saber de su significado.
Este concepto ha sido debatido a lo largo de la historia en numerosos campos de estudio, ha sido utilizado por políticos para ganar elecciones, por religiones para controlar civilizaciones e incluso por países para domesticar a su población. Pero la libertad está lejos de estos terrenos de política, derecho o moral; es más una cuestión de inteligencia. Vamos a entender esto:
Se han dicho auténticas barbaridades sobre la libertad con el fin de manipular su significado, y seguramente usted esté influenciado por alguna de ellas. Por ejemplo, se ha dicho que el ser humano no es libre por una cosita que se llama «determinismo». Es decir, que como cualquier acontecimiento está determinado por la cadena causa-efecto, con la suficiente información se podría predecir cuál va a ser el siguiente estado de un sistema, y esto incluye el pensamiento y nuestras acciones. Una idea bastante descorazonadora, pero que no se sostiene gracias a las afirmaciones de tantos filósofos y físicos que han tratado este asunto en concreto. Hegel lo liquidó rápido cuando dijo: «El destino de todo lo inmediato es ser abolido», definiendo la realidad como devenir, flujo. La realidad se reinventa a cada instante, convirtiéndose en infinita e impredecible.
Luego hay farsantes que han promovido afirmaciones como «tu libertad termina donde empieza la del otro», que carece completamente de contenido, pero allana el camino para que gente desde la política proponga cosas como «mi libertad comienza donde comienza la tuya», que significa que en el uso de sus libertades, puede participar activamente en tu vida bajo el argumento de estar promoviendo también tus libertades. Mucho ojo con el peligro de esto.
Y por último, lo más estúpido que hay, que es pensar que la libertad es hacer lo que te da la gana; no tener limites, que sería, precisamente, todo lo contrario a su significado.
Así que aclarado todo esto, vamos allá: LIBERTAD ES HACER LO QUE DEBES HACER.
Ni más ni menos. La libertad no reside en la capacidad de elección o en las posibilidades, sino en la elección en sí. Ejemplo:

Ante un acontecimiento tendremos la posibilidad de elegir cómo actuar. Nuestro día a día está cargado de miles y miles de decisiones que tomamos sin apenas ser conscientes. Tomar conciencia de estas sería una manera de actuar con libertad.
Pongamos un ejemplo más concreto: imaginemos que estamos estancados en un trabajo que detestamos y no aguantamos a los compañeros, pero existe la posibilidad de cambiar de sector superando una prueba de inglés, un trabajo interesante al que no pudimos acceder en su momento por la barrera lingüística.

La libertad, en este caso, residiría en la toma de elección que supone estudiar inglés y no en la posibilidad de elegir qué hacer. En realidad hay infinitas elecciones, desde llegar a casa y tirarse al sofá a «descansar», «desconectar» jugando, ver la serie de moda para hablar con los compañeros o despotricar con un amigo sobre lo frustrado que estás.
Tucídides, ya en el siglo V aC dijo: «El secreto de la felicidad está en la libertad, y el secreto de la libertad está en el coraje». Ahí reside el coraje, en no sucumbir a la presión social, no dejarse boicotear, no tomar decisiones influenciadas por factores ajenos a nosotros mismos. ¿Qué libertad puede haber en tomar una decisión en base al deseo de otros, la moda, la costumbre o cualquier otro factor externo? Ninguna.
Hegel también lo explica en la Fenomenología del espíritu cuando argumenta que antes el deseo era el motor de todo, como el instinto en los animales, pero luego apareció la conciencia y se dio cuenta de que quizá no había que hacer lo que nos diera la gana, sino lo que más nos beneficiara. Entonces obrar libremente es lo que resulta de aplicar nuestra inteligencia.
Todo esto está mucho mejor explicado y expuesto en mi libro El Sendero de la Razón, por si usted también cree que nos están arrebatando la LIBERTAD.
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