← Artículos Ciencia

¿Qué somos? Una teoría sobre la mente del universo

Que el ser humano forme parte de una mente mayor gana fuerza en ciertos sectores de la ciencia. La idea es mucho más antigua de lo que parece.

Una persona en lo alto de una montaña observando el espacio con el cielo despejado
Una persona en lo alto de una montaña observando el espacio con el cielo despejado

Hace algunos artículos planteé la posibilidad de que nuestro universo fuera un ser vivo, y lo argumenté con teorías basadas en considerar a los elementos que lo forman también como un ser vivo en su conjunto. Por ejemplo, la humanidad como un único ser o las células que nos forman como seres con conciencia propia. Y hablé de otro en el que ni siquiera Newton pudo demostrar cómo se mantenía nuestro Sistema Solar en funcionamiento. Ya saben ustedes que me gusta utilizar estos artículos para hacerles pensar, plantear distintas cuestiones… Así que, hoy vamos a elevar la apuesta, ¿qué le parece si planteamos que, en realidad, todos nosotros formamos parte de un cerebro?

Por descabellada que pueda parecer esta premisa, que el ser humano es parte de un cerebro o una mente mayor, está ganando fuerza en ciertos sectores de la comunidad científica. Es considerado como algo revolucionario actualmente, pero déjeme decirle que, en realidad, no lo es. Como he dicho en varias ocasiones durante estos artículos, nuestro pensamiento no ha cambiado nada desde la Grecia clásica, y por lo tanto, nuestras conclusiones y observaciones, aunque puedan distar unos de otros, siguen siendo las mismas. Recuerde que aunque se estudien algunos filósofos más reconocidos, hubieron otros contemporáneos a estos que también opinaban muy distinto, y merecen tenerlos en consideración.

Una mujer con un cerebro superpuesto simulando conexiones neuronales que cruzan la frontera del craneo

Sin duda, esto puede resultar chocante, y no es para menos, desde la concepción de la idea hasta la valentía de la afirmación, por no hablar de los cambios que supondría para nuestro entendimiento, que eso lo dejo como reto individual para que lo reflexione usted. Pero AÚN HAY MÁS.

En 2022, la física teórica Sabine Hossenfelder publicó en la revista Time un artículo titulado Tal vez el universo piensa. Escúchame. En él describe las similitudes que hay entre la organización física del universo y la estructura de nuestro cerebro y el sistema nervioso. Una de las cosas que argumenta es que las millones de galaxias que hay, se agrupan en cúmulos conectados entre sí a través de «filamentos galácticos». A priori, si visualizamos mentalmente el universo y lo comparamos con una red neuronal, podríamos pensar que hay partes del universo que es imposible que estén conectadas entre sí porque hay millones de años luz de distancia entre unas y otras…

Una conexión neuronal comparada con el contacto entre dos galaxias

Pero en realidad, esto no es así. El experimento predicho por Einstein, Podolsky y Rosen llamado «Paradoja EPR», ya demostró, y a grandes rasgos se pudo comprobar, que dos partículas que en el pasado hubieran interactuado entre ellas quedaban en un estado de entrelazamiento, y los cambios que se aplicaran a una, se podían ver en la otra al mismo tiempo, independientemente de la distancia que las separara, lo que se conoció como «entrelazamiento cuántico».

«Por loca que parezca, la idea de que el universo es inteligente es compatible con todo lo que sabemos hasta ahora», dijo Sabine Hossenfelder.

Y lo es. En 2021 un grupo formado por siete científicos y teóricos, entre los que se encuentran Lee Smolin y Stephon Alexander presentaron un paper llamado El universo autodidacta, en el que defienden que el universo «aprende sus propias leyes físicas»:
«Descubrimos mapas que ponen cado uno de estos modelos de matriz en correspondencia tanto con una teoría de calibre/gravedad como con un modelo matemático de una máquina de aprendizaje, como una red neuronal cíclica, profunda y recurrente. Esto establece una correspondencia entre cada solución de la teoría física y una ejecución de una red neuronal».
Es decir, que igual que entendemos que nuestra red neuroanl aprende sin supervisión, por sí misma, podemos decir lo mismo del universo.

Así que, que formamos parte de un ser vivo, como dije, no es tan descabellado, y eso cambiaría tanto nuestra forma de entender la realidad que nuestro comportamiento daría un vuelco radical, y teorías como los campos mórficos se impondrían al individualismo reinante. Ya sabe, hay que ser optimista. Aunque, personalmente, considero que la popularidad que ahora está ganando todo este asunto se debe a que, de un plumazo, da explicación a muchas faltas de comprensión que tenemos en muchas áreas de la realidad. Pero no es momento de meterse ahí. Igual que Newton no pudo hallar solución para el Problema de los tres cuerpos, ahora dicen que es que «aprende solo», por no reconocer que los que no aprendemos, somos nosotros.

Este artículo se publicó originalmente en Lo Desconocido, noviembre de 2023. Ver la publicación

¿Te ha hecho pensar?

Suscríbete y recibe reflexiones que no publico en ningún otro sitio.

Suscribirme